Cómo conmemorar el día de la mujer y no fracasar en el intento: una guía práctica

La conmemoración del día internacional de la mujer es uno de los eventos más criticados a nivel mundial. Por un lado, están quienes por desconocimiento de caso exigen una explicación sobre por qué no se celebra un día de igual magnitud para celebrar al hombre o quienes confunden esta fecha con la oportunidad de dar regalos y celebrar a las mujeres sin tener en cuenta el contexto histórico en el que se originó este evento. Esta es una guía práctica para conmemorar (no celebrar) el día de la mujer como lo que es: el recuerdo de las más de cien mujeres fallecidas como consecuencia de una contra protesta contra la huelga de las camiseras en los Estados Unidos en el año 1911. La huelga de las camiseras, a saber, buscaba la reivindicación de los derechos laborales de las mujeres de la empresa textil para alcanzar derechos como el salario justo, evitar el abuso de poder y mejorar las condiciones del trabajo en las fábricas para evitar la muerte y enfermedad de muchas de ellas.

Siendo así, no es necesario cambiar los regalos y las cartas, sino transformar el mensaje que damos a las mujeres que nos rodean cuando celebramos esta fecha. Típicamente, algunas marcas y empresas aprovechan la popularidad de la fecha para bombardearnos con propaganda que acaba por convencernos de regalar flores, chocolates, globos en forma de corazón y osos de peluche, objetos que aunque son bien recibidos, en realidad tienen poco que ver con el significado real de esta conmemoración. Como cada mujer tiene una personalidad propia, con sueños, talentos y aspiraciones diferentes, no es posible pretender llegar a un regalo genérico que encaje y guste a toda la población femenina; pero aquí presentamos algunas ideas.

Para las trabajadoras

Gracias a la generación de nuestras abuelas nos hemos sumergido en el campo laboral y ocupamos espacios que quizá no podríamos ocupar si nos hubiéramos conformado con nuestra situación laboral a comienzos del siglo XX. Hoy en día, las mujeres tienen aspiraciones profesionales impensables para una mujer en 1909, significa que vamos avanzando. Es aquí donde el lector puede detenerse a pensar ¿qué uso práctico tiene un globito con una linda frase para los obstáculos que debe enfrentar una mujer trabajadora en su vida cotidiana? A pesar de que probablemente garantice una sonrisa, debemos pensar en el verdadero significado de la fecha: la lucha de las mujeres por sus derechos laborales. Entonces, ¿qué obstáculos enfrenta una mujer en el campo laboral y qué herramientas necesita para combatirlos? Aquí es cuando nuestro regalo se convertirá en la espada de esa guerrera que se enfrentará con el dragón (efectivamente, el globito no servirá).

Qué agradable sería su los salarios justos, la licencia de maternidad igualitaria, los horarios y condiciones de trabajo flexibles para la maternidad pudiéramos meterlos en una caja con un gran moño y entregarlos a las mujeres en nuestras vidas. Los derechos, sin embargo, pocas veces vienen gratis, se necesitan herramientas para combatirlos. Un casco protector, quizá, para cuando las mujeres trabajadoras salgan disparadas como bala de cañón a romper los techos de cristal que hoy impiden que accedan a altos cargos en empresas y en el sector público; un buen par de zapatos, sean tenis, botas pantaneras o tacones, para que puedan pararse firmemente y exigir que se respete su posición, su autoridad, su experiencia y su voz; o un regalo más accesible, un buen planeador, porque las mujeres trabajadoras son el ejemplo vivo del multitasking. Porque se espera de ellas que sean excelentes en su trabajo profesional, como madres, como esposas, como hijas, como hermanas. Quizá el día de la mujer es el momento perfecto para tomar papel y lápiz y escribir: te admiro, admiro tu dedicación, tu esfuerzo, tu valentía, tu verraquera; una mujer tabajadora posiblemente es una mujer hermosa, en algunos casos delicada y sensible, en otros no, pero esta fecha es para celebrar esa tenacidad que se requiere para enfrentarse a tantos obstáculos.

Para las artistas

Las mujeres trabajadoras no ocupan solo cargos de oficina, también sueñan y crean, también ven y sienten el arte. ¿No es extraño que en 60 años de los premios Oscar solo Kathryn Bigelow haya ganado el premio a mejor directora? ¿que de 116 ganadores del Premio Nobel de Literatura solo 12 sean mujeres? Quizá nuestros regalos puedan aumentar esas cifras. Regalemos esa bitácora con páginas en blanco ansiosas por ser llenadas de las ideas magnificas que salen de la cabeza de nuestras amigas, hermanas, hijas; esa pluma, esos marcadores, esos óleos; regalemos la cámara o el rollo para ver el mundo desde sus ojos.

Hablemos de Remedios Varo, de Georgia O’keeffe, Lois Mailou Jones y de sus pinturas y sus historias; leamos a Jane Austen, a Gabriela Mistral, a Soledad Acosta de Samper y a nuestros 12 premios Nobel; apreciemos la fotografía de Vivian Maier; cambiemos las películas de Woody Allen por las de Sofía Coppola, que las niñas que van creciendo sepan que las mujeres tienen cabida en el arte, aunque tengamos que hacerles espacio. Invitémoslas y acompañémoslas a esas exposiciones y eventos de mujeres artistas, pues tal vez un día nos veamos parados en la exposición de una de esas mujeres a quienes regalamos su primera caja de crayolas. Más aún, el mejor regalo que podemos hacerle a las mujeres artistas es hablar fuerte, decir Me Too, para que nadie use sus sueños como herramienta para obligarlas a pensar o decir nada que no quieran.

Para las mujeres de mi vida

Me siento frente a esta pantalla pensando en toda mujer que he admirado desde que soy una niña. En las que buscan el éxito profesional, en las que lo entregan todo por su familia, en las que encuentran amor y alegría en todo lo que ven y hacen, en las que luchan contra la injusticia, contra la enfermedad, contra la violencia, en las que dedican su vida a enseñar, en las que dedican su vida a ayudar y en las que nunca se rinden. Pensando bien las cosas, si las características que mencioné anteriormente me generan admiración, puedo decir con seguridad que a toda mujer que conozco le entrego mi respeto, que prometo regalar mis palabras y actos siempre para empoderarnos, hacernos crecer y avanzar y que escribo esta guía planeando qué más regalos entregar a las mujeres de mi vida.

Hombres lectores, empoderar a sus esposas, hijas, hermanas, amigas, estudiantes y nietas también está en sus manos. Regalen menos ramos de rosas y más palabras de aliento, menos osos de peluche y más apoyo a los sueños, serán bien recibidos en el día del amor y la amistad, cumpleaños, aniversarios y San Valentín, pero este es nuestro día de conmemorar la lucha y el camino que hemos recorrido y de recordar, con mucha emoción, que aún nos queda mucho por recorrer.

Sofía Perez

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