Hábito sobre tendencia

Parece que cada día tenemos una nueva tendencia. Un nuevo “trend” qué nos indica cómo actuar, cómo vestirnos, que libros leer, cómo ejercitarnos. No hay nada malo en intentar algo nuevo. Pero cuando cambiamos de tendencia cada semana, es difícil ver algo de progreso.

 

Con el 1 de enero llegan las resoluciones. Están las de siempre: bajar de peso, trabajar menos, ganar más, cambiar un hábito nocivo. Adoptar un estilo de vida saludable está dentro del top 5.

 

Las tendencias de las “estrellas” en alimentación suelen ser bastante influyentes. Tenemos la dieta ketogénica que está en pleno auge. El ayuno intermitente con sus respectivas variedades. El consumo de agua “cruda”. Por supuesto, la famosa dieta de la piña y el atún que es legendaria para perder un par de kilos de manera rápida y recuperarlos más rápido aún.

 

Estos nuevos “trends” prometen soluciones fáciles para problemas constantes. Es como el pop-up que promete hacernos millonarios viendo publicidad en línea.

 

Más allá de buscar soluciones fáciles, busquemos crear hábitos de vida saludables. Hagamos pequeños cambios en nuestro día a día. La suma de estos pequeños cambios tendrán como resultado un gran cambio en nuestro bienestar. En nuestra salud. En nuestra vida.

 

El ejemplo más claro. ¡Quiero bajar de peso! ¡Ya! ¡pero para ayer es tarde!

Ok, ¿como hacerlo?

 

Alimentación..

Nutrición…

Ejercicio…

Suplementación…

 

Solo de leerlo ya me cansé. Deje así y nos vemos el próximo año.

Pero qué pasa si hago pequeños cambios saludables cada semana. No todo de una vez o me vuelvo loco o se me quema el cuerpo.

Si quiero correr una maratón, no arranco con los 42 kilómetros el primer día. Es una locura. Paulatinamente incremento mi distancia y mis sesiones por semana para lograr esa meta final.

Si así lo hago con el ejercicio, por que no con la nutrición?

 

Dejar de comer dulce de un día para otro será muy difícil.

Pensar en no volver a probar ese delicioso Crepe de Nutella, o ese helado de chocorochelle o incluso el mismísimo choco ramo…… NOOOOO!

 

Pero en vez de eso que pasa si decimos: esta semana solo 2 choco ramos. La próxima 1, la otra ninguno. Después, medio. Hacer algo progresivo. Cuando menos se dieron cuenta, llevan 2 meses sin probar un chocoramo. Para mayor sorpresa, ya no hace falta. No hay antojo. Hemos creado un hábito saludable.

 

Ahora, como este, podemos hacer más.

Menos alimentos procesados, más agua, menos dulce, más proteína.

 

Todo en proceso, buscando el cambio, pero despacio.

 

No hay atajos para ningún lugar que valga la pena llegar.

 

Un abrazo y les deseo hábitos saludables.

 

Coach

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