¡Actitud!

Es fácil decir cosas como: “quiero llegar a ser tan bueno como tal persona”
o “quiero llegar a esta meta u objetivo”. Fantaseamos con los resultados y
nos imaginamos como guerreros espartanos, levantando las armas y
celebrando la victoria. Ahora bien, lo que hace la diferencia entre soñar
con la medalla o verdaderamente pisar un podio, cobijados por la bandera
de nuestra nación, no es nada más y nada menos que… nuestra actitud.
Soñar es fácil, todos sabemos cómo nos gustaría estar, a dónde nos
gustaría llegar, ¿pero cuántos de nosotros tenemos una actitud que nos
lleve en dicha dirección?
Muchas veces, estamos cansados, no hemos podido comer o dormir bien, tenemos preocupaciones y cosas que nos hacen desear
acostarnos y olvidarnos del mundo.  Pero es necesarios hacernos un
llamado de atención nosotros mismos y ver si estamos haciendo que
nuestros sueños se cumplan. De no ser así, empecemos a ajustar la
actitud.
Cuando veamos que nuestra mentalidad no está acorde a nuestros sueños,
bueno, es hora de ponerse la armadura, agarrar el escudo, la espada e ir a
la guerra. Nuestros obstáculos no son solo externos. A veces
debemos luchar contra nosotros mismos, usar la voluntad para lograr la
mejor actitud. Pensemos a quién dedicamos nuestros entrenamientos, a
quién dedicamos cada paso que damos. Podemos dedicarlo no solo a
nosotros, también a quienes amamos, a quienes queremos enorgullecer, a
quienes nos miran o simplemente a quienes les debemos lo que somos.
Cada vez que tengamos una actitud pasiva frente a nuestras metas,
dediquemos nuestro próximo paso a quien nos inspira a seguir adelante.
Visualicemos a donde queremos llegar. También puede funcionar darnos
cuenta de que muchas veces lo que nos frena son simples pensamientos,
una voz diciéndonos: “No quiero hacer nada”, “No tengo fuerza”, “Lo hago
otro día”, el clásico y muy odiado “No puedo”. ¿Será que esa vocecita
tiene la razón?
Invito a cada una de las personas que lee esto a intentarlo, organizarse y
decir: “¡Quiero llegar allá y voy a trabajar en ello desde ya!”. Y, cuando el
primer obstáculo aparezca, decir: “Okey, esto lo voy a superar por mí y por la persona a quien dedicaré este logro. Voy a superar esto porque es más
fuerte mi ambición y mi voluntad, que lo que se cruce en mi camino. Y, si
alguien, incluso mis propios pensamientos me dicen que no puedo
hacerlo, responderé… pruébame”.

 

Leopoldo Torrente
Director Sede Bella Suiza

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